El viento no sopla, las farolas brillan tenues y el cielo luce un tenue azul contaminado por los problemas que Madrid no ha podido resolver.

Hoy la puesta de sol se ha escondido tras las turbias y oscuras nubes que exaltan todo el panorama. Entonces me encojo; disminuyo porque yo también he contribuido al aire pesado que soy incapaz de respirar, al barro que me cubre hasta las rodillas y me impide huir de esta realidad.

J. G. Manzano

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