+ Sabes a mi una cosa que me ayudaba a escucharme? lo viví sobre todo en Noruega. Por la noche, en un silencio sepulcral, apagaba la luz, el ordenador y todo aquello que pudiera distraerme y miraba por la ventana. No oia nada. Bueno… me oia a mi mismo. Podia palpar, casi tocar el vacio que me habitaba por dentro. Y miraba por la ventana. Miraba al cielo estrellado y a la bahia de Bergen. Estaba en un séptimo. Y miraba a la ciudad, oscura pero iluminada. Todo, por la noche, iluminado, pero silencioso. Solían ser las 04am. Y entonces me miraba a mi mismo. Era todo un proceso descorazonador, pero… a la vez me realista. Me ayudaba a darme cuenta de qué me faltaba, de por qué podía tener ganas de llorar por la noche o qué me hacía que tuviera que esconder jugando y el silencio me abrigaba… Algún día quiero enseñartelo… es sobrecogedor *_*

– Y a qué conclusión llegaste?

+ A que jugando al ordenador jamás llenaría mi corazón. Aun juego, pero, bueno, no del mismo modo ni tanto. En ciencias decimos que cuando un experimento no sale bien es que tenemos que cambiar el valor de alguna variable. En la vida es igual.

– Por cierto, he recordado tu blog… sigues escribiendo?

+ Hm, algo. No demasiado, pero algo.

– Te he enviado una invitación en LinkedIn porque intentando enconrar tu blog solo vi eso jajaj

+ Me gustaría que pudieras coger mi corazón, el físico, en tus manos, lo sintieras latir, y a la vez vieses lo poco que pesa. Está vacio. No completamente, pero si en parte. La sangre chorrea por tus manos, pero te da igual, te fijas en los latidos, pum, pum, pum… que van al unísono del silencio. Y entonces… cuando ves eso te das cuenta de que la otra persona, en este caso yo, no es tan distinta a ti. Las experiencias son distintas, oh sí, pero el corazón es el mismo; sangra y suena en el silencio. Tiene el mismo deseo, infinito, de ser llenado. Y cuando te das cuenta de que él tiene un corazón tan parejo al tuyo… entonces abres los ojos. Decides caminar a su lado, decides no andar sola más… por que él, es igual que tú. Es humano.

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