Sales de tu casa un martes por la tarde de camino a la universidad con la cabeza llena de cosas, pero hace sol, es otoño y las hojas recubren el suelo de las calles como si se tratara de un manto cuidadosamente tejido para acolchar nuestro paso.

Y así, todos los pensamientos que hacía dos minutos atormentaban mi cabeza se disipan y veo con más claridad la salida. Creo que hemos de ser pacientes en la vida. No es una virtud que se nos suela enseñar desde pequeños, pero en el tiempo y la experiencia me doy cuenta que en la paciencia y serenidad es una virtud que nos acerca más a ser felices. En muchas ocasiones tendemos a intentar atrapar todo aquello que creemos que mañana se nos escapará, pero la mayoría de las veces conseguimos lo contrario. Me gusta pensar en un león: es un animal paciente, espera al momento idóneo para lanzarse sobre su presa, pero una vez lanzado, pelea por ella 🙂

Así, la vida es espera. En el tiempo entendemos, conocemos y aprendemos.

Fdo.
Un chico muy impaciente

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