Hoy he visto, después de comer, la película de “The Gladiator”, en inglés. Si tuviera que describir cada una de las impresiones que, nuevamente, me ha causado la película al volver a verla, tras un par de años manteniéndola en el polvoriento cobertizo, creo que no acabaría. Sin embargo hay una cosa que me ha llamado la atención por encima de todas: el deseo de justicia, de libertad de Máximo, a la vez que su patriotismo. No un patriotismo ciego y malo, sino un patriotismo que nace de un sano de deseo de bien hacia sus semejantes, hacia los romanos.

En una de las escenas iniciales se dice:

  • “Díme Máximo, ¿por qué estamos aquí?”
  • “Por la gloria de Roma, mi señor”
  • “¿Y qué es Roma?, Máximo”
  • “He visto parte del resto del mundo, es brutal, cruel y oscuro, Roma es la luz”
    • Conversación entre Marco Aurelio y Máximo Décimo Meridio.
A mi me sorprendió la respuesta de Máximo. En primer lugar por que esperaba una respuesta más profunda, o más humana, pero luego, al masticarla y digerirla, me volví a sorprender por que en el fondo ello por lo que Máximo llevaba tantos años luchando era, y es, el deseo de todos nosotros, o al menos uno de ellos. Luego se puede reflexionar más y debatir acerca de si el método que usaban los romanos para conseguir esa paz que tanto buscaban, la Pax Romana, era el más moral o si verdaderamente era el que más correspondía a dicho deseo, pero tan sólo quiero resaltar esto. Ante un mundo cruel, brutal y oscuro, los hombres luchan por encontrar luz en el. Luchan hasta el punto de intentar conquistar el globo entero… para hallar la paz. ¿Acaso no os pone los pelos de punta pensar en por qué se han librado tantas batallas en este mundo? Muchas por banalidades, pero tantas otras por un deseo de justicia…
Otra de las cosas que me han conmovido de la película
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