Hoy, mientras estaba con ella, de repente, me ha preguntado un amigo, por whatsapp:

-¿Dónde estás?
– en Madrid, con Julia
– Es tu churri??

Y, así, de sopetón, me quedé en blanco. ¿Lo es?, me pregunté. No lo sabía, al menos no en qué estado estábamos.

El tiempo de repente se paró y las ideas entraron en mi cabeza en estampida, arramplando con toda base o seguridad que pudiese tener del tensen cuestión.

Y, sin embargo, yo seguía sin saber contestarle.

Dudo que nadie en todo metro se enterase de lo que se estaba pasando por mi cabeza en esos instantes, pero dentro de mí estaban explotando bombas muy ruidosas, minas que destruían por doquier cualquier atisbo de certeza mal fundada.

Pero en seguida me serené y sistematicé, al menos lo intenté. Me hice una sóla pregunta, ¿Qué implica salir con alguien?: ¿Transparencia? ¿confianza? ¿La realización de un camino juntos? ¿Amor por el otro? ¿El deseo de compartir un futuro con tu pareja? ¿ O sencillamente el deseo de verificar si esa persona está llamada a estar contigo?

Sólo es una pregunta, pero no la he contestado. Sin embargo, si de algo estoy seguro es de que la vida es un camino complicado, lleno de preguntas, y circunstancias que nos llevan a más preguntas, pero bello, digno de ser caminado. De hecho, son las propias preguntas las que no son sino una mano tendida para comprender la grandeza… A mi me sorprende, ahora, mientras cruzo el parque volviendo a casa, como, aunque en una primera instancia me generen repulsión, también despiertan un ansia de vivir y de felicidad sobrehumanas… Bueno, humanas.

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