Una mirada, dos suspiros.

Desde aquí, te veo.
Veo cómo deslizas tus dedos, suavemente por las páginas del libro.
Veo como acaricias con ternura aquellos mechones de pelo que antes reposaban sobre tus hombros.
Veo cómo corre tu pluma,
cómo descuidas tu atención durante tan solo unos instantes,
cómo me diriges una leve sonrisa.

Vuelvo el torso,
rompo la burbuja,
retorna el murmullo,
termina el sueño.

 

J. G. Manzano

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