En el fondo me duele profundamente.
Sus ojos brillan, luceros en el cielo,
sus pensamientos migran, eternamente solos.

Más hubiese querido yo su compañía,
ella vuela, aire en mis brazos,
congela, fuego en mi corazón.

La noche avanza, y llega a su fin.
Mientras ella duerme, yo la anhelo,
mientras yo la anhelo, ella sueña.

Y las luces iluminan al alba,
los troncos despiertan y las estrellas se apagan.
Mi amor no vuela, pero sí llora.
El tuyo no lo conozco, y como la noche permanece…

J. G. Manzano

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