Negra sombra alumbra mi camino,
oscuro viento sostiene mi futuro.
Acecha la marea, muere el cuervo mientras yo paseo,
y al atardecer, se colgó Romeo.

Las hojas caen, pero nunca verdes.
Un vertedero de lágrimas inunda mi habitación,
la noche llega, el sol se esconde,
y en el tiempo se alberga un profundo vacío, inaudible para el mundo.

Los recuerdos se queman en la hoguera.
Las palabras se congelan al hablar y, tras una ardua velada,
los espíritus ascienden al fogón.

J. G. Manzano

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