Eres una fresa amarga, un plátano ácido,
besos dulces, miradas tiernas, pero en el tiempo no me contestas.
Más ojala me contemples mañana, pues hoy soy un desierto.

Tú eres verde en mi jardín, abono en mi tierra
¿A donde vas, oh dulce princesa?
Te quiero a mi lado, para que mis lágrimas puedas secar.

La angustia me consume, el llanto me ahoga,
y en el mañana pongo mi esperanza.

Las preguntas surgen, las respuestas afloran,
y en el tiempo la escarcha cubre mi alma.
El frío invade mi pecho… y lloro desconsoladamente

J. G. Manzano

Anuncios